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El despertar ¿definitivo? de los chicos de OT 2018 llegó en la Gala 4


Parafraseando a Manu Guix, “ayer se cumplió la profecía: gran arranque, gran gala”. Los nuevos triunfitos comenzaron la noche, como siempre, con la actuación grupal. En esta ocasión, la canción elegida fue “I Am What I Am” y los 14 concursantes demostraron estar a la altura de las exigencias, al dar al tema de Gloria Gaynor la fuerza que requería y que había estado ausente en las dos galas anteriores. Dudamos que vaya a llegar a convertirse en uno de los clásicos de la edición, pero la versión de este hit estuvo aprobada con nota. 
Damion fue el nominado que se encargó de romper el hielo con “Give Me Love”, un tema de Ed Sheeran que, además de gustarle mucho, es muy especial para él porque lo estaba cantando en la calle cuando conoció a su pareja. Aunque empezó algo dubitativo, fruto de los nervios propios de una situación como la que estaba viviendo, enseguida se vino arriba hasta el punto de que se marcó, sin duda, su mejor actuación desde que comenzó el programa.Una acertada interpretación, una precisa afinación y su manera de dejarse la piel en el escenario fueron claves para que el 65% de la audiencia decidiera salvarle de la expulsión y para que el jurado permitiera que cruzara la pasarela unos minutos después.

Joan, su compañero de nominación, no corrió la misma suerte. Si bien es cierto que el mallorquín tiene una voz única, que recuerda en algunos momentos a la de Michael Bublé, con unos graves realmente bonitos y un timbre muy agradable, el concurso le estaba empezando a venir demasiado grande porque no conseguía despegar. Aunque su actuación estuvo muy correcta, no llegó, en absoluto, a ser memorable, y abandonó la Academia al no recibir el apoyo suficiente por parte de los telespectadores. Ojalá tenga suerte y pueda lanzar su propia música y demostrar todo eso que no ha sabido dentro del concurso.

El de Julia y Dave fue el primer dueto que se sometió a examen sobre el escenario. “Vivir”, la canción que tenían que defender, tiene una letra tan bonita e inspiradora que la interpretación era uno de los principales retos para la pareja andaluza. Mientras Julia se mostró sonriente y con una fuerza espectacular mientras cantaba perfectamente la canción, Dave se mantuvo en un segundo plano durante el tiempo que duró la actuación, algo que ya había sucedido durante toda la semana y que se presentaba como su obstáculo a superar. No consiguió hacerlo y por eso el jurado no tuvo más remedio que proponerlo para abandonar la Academia. Al no ser salvado ni por los profesores ni por sus compañeros, el gaditano tendrá que enfrentarse a la audiencia por segunda vez.

Marilia y Marta fueron las siguientes con un reto en mayúsculas, pues eran las primeras en esta edición que tenían que cantar su tema al unísono de principio a fin y con una complicación extra: la canción estaba completamente armonizada y si no conseguían una afinación perfecta, el resultado podría ser catastrófico. Ambas estuvieron más que correctas, muy precisas en la entonación y por eso el jurado las invitó a cruzar la pasarela. Algo parecido sucedió con Famous. Solo ante el peligro y con un tema muy de su estilo, el sevillano no podía fallar de ninguna manera, y no lo hizo. Su actuación fue de las mejores de la noche, con un comienzo realmente épico y unas transiciones de graves a agudos solo propias de los virtuosos.

Tras él, llegó uno de los momentos más esperados de la noche, tras la polémica que había suscitado en redes sociales el cambio/no cambio de la palabra ‘mariconez’ por ‘estupidez’ en la canción de Mecano “Quédate en Madrid”. Finalmente, al no ser posible la variación en la letra por decisión del autor de la misma, María y Miki salieron al escenario a defender una delicada canción que quedaba muy bien en sus voces pero cuya interpretación estuvo, en ocasiones, excesivamente forzada, en buena parte debido a la incomodidad que les suponía tener que decir la palabra ya mencionada por sus evidentes connotaciones homófobas. A pesar de ello, el resultado fue satisfactorio, hasta el punto de que ambos estuvieron entre los 3 más votados, siendo María la favorita final.

Carlos y Sabela, siendo honestos, hicieron todo lo que estaba en su mano: defender una canción que no tenía apenas complicación de la forma lo más decente posible. Y es que, en este caso, la culpa de que ambos fueran propuestos para abandonar la Academia no la tienen ellos, sino los que decidieron que era buena idea que en una gala de un concurso musical se cante “Estrella Polar” de Pereza. Que es un hit, sí, pero que estaban en inferioridad de condiciones respecto a sus compañeros, también. Por muy bien que cantaran, el tema no requería mucho más que lo que ellos hicieron. La gallega fue salvada por sus compañeros, pero la continuidad de Carlos en la Academia está en manos de la audiencia.

Y si alguien destacó en esta ocasión, y no precisamente para bien, esa fue Noelia. Y decimos que destacó porque fue una gala en la que todos cantaron bien menos ella. A ratos correcta y a ratos fuera de tono, la malagueña se enfrentó a un reto tremendamente complicado que pudo con ella por completo. Bien es sabido que es la mejor voz de la edición con diferencia, pero si no la sabe controlar pueden pasar cosas como esta. Noelia, además, partía como la gran favorita en las 2 primeras galas pero se está desinflando a pasos agigantados. Si no es capaz de frenar esta caída, probablemente le queda poco tiempo en el concurso.

Y por fin llegamos al numerazo de la noche, protagonizado por Natalia y Alba. ¿Qué podemos decir de la de Pamplona que no hayamos dicho ya? Parece una cantante consagrada que lleva años subiéndose al escenario. Es impresionante verla cantar, interpretar, moverse… tiene soltura, tiene magnetismo, tiene carisma, tiene presencia escénica. Es una fiera que es capaz de defender con sobresaliente un tema movido como “Toxic” o una balada como “Lo Siento”. Alba, por su parte, se puso las pilas por fin y no se quedó por debajo de su compañera en ningún momento. Se complementaron tan bien que parecían una en el escenario. Ofrecieron un espectáculo tan bueno que taparon los pequeños problemas de afinación que tuvieron en algunos momentos. La puesta en escena fue también estupenda y el trabajo de la coreógrafa, Vicky Gómez, y los bailarines, fue para quitarse el sombrero.

Y sí, por fin pudimos disfrutar al 100% de una gala de OT 2018. El sonido mejoró exponencialmente, el repertorio estaba muy bien elegido y los concursantes están comenzando a transmitir cosas muy bonitas. Era necesario este cambio para lograr que no se rompa el vínculo con esos 2 millones de fieles que, hasta el momento, han seguido cada una de las galas emitidas. La próxima semana viviremos la cuarta expulsión del concurso y, para ser del todo sinceros, parece que Dave ya no tiene más para dar. Ha cantado su estilo en varias ocasiones y no ha conseguido destacar. Carlos, sin embargo, aún no ha podido demostrar sus aptitudes y versatilidad pues ha estado demasiado encorsetado en el pop-rock, y tiene mucho nuevo por ofrecer aún. Se merece una  oportunidad, sin duda.

Publicado el 18 de octubre de 2018
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